✨︎ Resumen (TL;DR):
- Científicos de Kallel analizaron el ADN de Jonathan para buscar señales moleculares asociadas con su edad estimada de 194 años.
- Tennessee Oncology reportó 287 variantes genéticas únicas relacionadas con la reparación del ADN, la inflamación, la regulación de la insulina y la supresión del cáncer.
- El análisis comparó a Jonathan con cuatro tortugas gigantes de Aldabra, pero la evidencia todavía necesita validarse en más animales y tejidos.
Científicos de Kallel, una organización estadounidense dedicada al estudio de la longevidad, analizaron el ADN de Jonathan, la tortuga gigante cuya edad estimada es de 194 años. La revista Science Advances publicó el estudio el 7 de octubre de 2026; sus resultados identifican 287 variantes genéticas y patrones epigenéticos que podrían contribuir a su larga vida, aunque todavía no demuestran que alguno cause esa longevidad.

Un récord de longevidad con fecha aproximada
Jonathan vive en Santa Elena, una isla del Atlántico Sur. Guinness World Records lo reconoce como el animal terrestre vivo más longevo conocido.
La estimación parte de su llegada a la isla en 1882, cuando ya era adulto y tenía una edad estimada de al menos 50 años. Por esa cuenta, 1832 aparece como su año aproximado de nacimiento.
Las variantes son pistas, no una explicación
Tennessee Oncology, institución de uno de los coautores, informó que el equipo identificó 287 variantes genéticas únicas. Las variantes se relacionan con la reparación del ADN, la inflamación, la regulación de la insulina y la supresión del cáncer.
El reporte las presenta como candidatas para futuras investigaciones, no como causas demostradas de la longevidad de Jonathan. El hallazgo señala procesos que merecen un análisis más profundo, pero no establece que esas variantes hayan permitido que la tortuga llegara a esa edad.
La regulación de los genes aporta otra pista
El análisis también examinó el epigenoma. El epigenoma es un conjunto de modificaciones químicas que influye en la actividad de los genes sin cambiar la secuencia del ADN.
La metilación del ADN es una modificación química que consiste en añadir pequeñas marcas químicas al ADN. El equipo comparó a Jonathan con cuatro tortugas gigantes de Aldabra, desde un ejemplar de cinco años hasta adultos de mayor edad.
Los investigadores encontraron regiones con menor entropía de metilación en Jonathan, sobre todo en los promotores de genes relacionados con la producción de energía en las mitocondrias y el metabolismo del ARN. Los promotores son regiones que ayudan a controlar la actividad de los genes. En este análisis, la entropía mide el desorden de los patrones de metilación.
La hipótesis del equipo plantea que conservar patrones más ordenados en esas regiones podría favorecer una expresión estable de los genes necesarios para mantener el funcionamiento celular. El resultado señala zonas concretas para estudiar, no un mecanismo comprobado.
Su epigenoma no es completamente juvenil
Igenbio explicó que la regulación epigenética presenta más ruido en el conjunto del genoma de Jonathan, aunque algunas regiones mantienen una mayor estabilidad.
Describir todo su ADN como juvenil borraría esa diferencia. Además, comparar animales de distintas edades no equivale a seguir los cambios moleculares de un mismo ejemplar durante casi dos siglos.
Una muestra difícil de reconstruir
Las autoridades de Santa Elena prohibieron extraerle sangre a Jonathan por temor a una infección. Los investigadores recurrieron a muestras del interior de su boca, pero los primeros hisopos aportaron ADN bacteriano. Después, el equipo recogió células mediante raspados.
El ADN estaba fragmentado. Para completar la reconstrucción, los investigadores utilizaron el genoma de referencia de otra tortuga de Aldabra llamada Tank. Esa dependencia limita lo que el equipo puede atribuir con certeza a Jonathan.
La prueba pendiente está en otros tejidos
Vincent Lynch, biólogo de la Universidad de Buffalo que no participó en el estudio, señaló que examinar distintos tejidos permitiría conocer mejor las mutaciones acumuladas en cada órgano. También cuestionó la utilidad de la entropía como medida del envejecimiento, aunque consideró valiosos los genes identificados para futuras investigaciones.
Jonathan aporta un caso de longevidad extrema y una lista de candidatos moleculares. El siguiente paso consiste en comprobar la función de esos candidatos en más tortugas y determinar si los mecanismos identificados también se conservan en otras especies.
