💡 Resumen (TL;DR):
- Gustavo Petro acusó al gobierno ecuatoriano de ejecutar ataques aéreos dentro de territorio colombiano.
- Las autoridades reportan el hallazgo de 27 cuerpos calcinados y una bomba de aviación sin detonar de 250 kilogramos.
- La crisis diplomática obligó a Colombia a solicitar la intervención de Donald Trump para frenar una posible escalada bélica.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció el hallazgo de 27 cuerpos calcinados tras presuntos bombardeos aéreos ejecutados por Ecuador en la zona fronteriza. La crisis diplomática alcanzó un punto crítico cuando el mandatario colombiano solicitó la intervención urgente de Donald Trump para frenar un conflicto bélico directo, mientras que el gobierno ecuatoriano de Daniel Noboa calificó las acusaciones como completamente falsas.
El conflicto estalló la noche del lunes durante un consejo de ministros televisado. Petro reveló que sus tropas encontraron una bomba sin explotar de 250 kilogramos en el municipio de Jardines de Sucumbíos, perteneciente al departamento de Nariño.
“Nos están bombardeando desde Ecuador y estos no son grupos armados ilegales”, aseguró Petro. El presidente argumentó que ni las fuerzas de seguridad colombianas ni las facciones guerrilleras operan aeronaves con capacidad para ejecutar este tipo de despliegues tácticos.
A través de su cuenta en X, Petro reafirmó su postura: “Los bombardeos en la frontera Colombia-Ecuador no parecen haber sido realizados por grupos armados, que no tienen aviones, ni por las fuerzas de seguridad de Colombia. Yo no di esa orden”. Y sentenció: “Hay 27 cuerpos calcinados y la explicación no es creíble”.
Tras el incidente, el Ministerio de Defensa de Colombia envió equipos especializados en desactivación de explosivos y personal de seguridad para asegurar la zona cero.

El factor estadounidense y la respuesta de Ecuador
La respuesta desde Quito fue inmediata y tajante. Daniel Noboa utilizó sus redes sociales para desmentir a su homólogo: “Presidente Petro, sus declaraciones son falsas, estamos actuando en nuestro territorio, no en el suyo”.
La canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, indicó que las operaciones atacan campamentos de grupos irregulares que cruzan desde Colombia, especificando que los objetivos “no son ecuatorianos”. A la par, el Ministerio de Defensa de Ecuador emitió un comunicado oficial aclarando que todas sus operaciones militares “se realizan única y exclusivamente dentro del territorio ecuatoriano”.
Este choque frontal ocurre en medio de un deterioro acelerado de las relaciones entre Bogotá y Quito. En febrero, Ecuador impuso un arancel del 30 por ciento a las importaciones colombianas por su supuesta inacción ante el narcotráfico fronterizo, cifra que luego subió al 50 por ciento, provocando represalias idénticas por parte de Colombia.
La tensión también refleja una profunda división de seguridad regional. Ecuador se consolidó recientemente como aliado clave de Estados Unidos al unirse a la coalición militar Escudo de las Américas, impulsada por Donald Trump el 7 de marzo en Doral, Florida. Días antes de este anuncio, tropas estadounidenses y ecuatorianas ejecutaron ataques conjuntos contra Comandos de la Frontera, un grupo armado colombiano, cerca de la línea divisoria. Colombia no forma parte de esta alianza.
Para evitar un enfrentamiento armado total, Petro confirmó haber acudido directamente a Washington. “Le pedí que actúe y llame al presidente de Ecuador porque no queremos ir a la guerra”, declaró Petro ante su gabinete, refiriéndose a Trump.
Sin embargo, la falta de claridad en el terreno persiste. Elizabeth Dickinson, subdirectora para América Latina del International Crisis Group, declaró a Al Jazeera que la situación carece de pruebas definitivas: “Es muy incierto si esto se originó en Ecuador, qué ocurrió y quiénes se vieron afectados”.