✨︎ Resumen (TL;DR):
- Científicos fotografiaron por primera vez la conexión física entre una arquea Asgard y una bacteria.
- El estudio publicado el 9 de abril requirió hasta cinco años para cultivar los microbios en laboratorio.
- Este hallazgo valida la hipótesis de cómo la simbiosis celular formó plantas, animales y humanos.
Un equipo científico de Australia capturó las primeras imágenes directas de un microorganismo arquea conectado físicamente a una bacteria, un hallazgo que explica cómo las células simples se fusionaron hace miles de millones de años para crear la vida eucariota. El estudio, publicado el 9 de abril en la revista Current Biology, ofrece evidencia visual inédita de esta simbiosis esencial.
La investigación, coliderada por el profesor Brendan Burns de la UNSW de Sídney, identificó un nuevo microbio llamado Nerearchaeum marumarumayae. Este organismo fue aislado de los estromatolitos de Shark Bay, un sitio patrimonio de la humanidad en Australia Occidental.
Utilizando criotomografía electrónica, una técnica de imagen 3D de alta resolución, el equipo observó a la arquea unida a su socia bacteriana, la Stromatodesulfovibrio. Ambas se enlazaban mediante finas estructuras similares a tubos conocidas como nanotubos.
“Aunque se ha teorizado que tales interacciones ocurrieron, esta es la primera vez que realmente visualizamos esta conexión directa”, afirmó Burns.
Arqueas Asgard es un grupo de microorganismos unicelulares que la ciencia considera los parientes vivos más cercanos de los eucariotas, el dominio biológico que abarca a todos los animales, plantas y hongos.
El análisis bioquímico demostró que los dos organismos intercambiaban vitaminas, nutrientes y gas hidrógeno. Cada uno producía compuestos vitales que el otro necesitaba para sobrevivir.

Un modelo vivo de la evolución celular
La principal teoría de la biología sugiere que la primera célula eucariota surgió cuando una arquea antigua y una bacteria formaron una asociación tan íntima que una absorbió a la otra. Este evento dio origen a las mitocondrias modernas.
“Este podría ser un pequeño modelo de cómo comenzaron este tipo de asociaciones y finalmente formaron a los eucariotas”, explicó Burns.
El proceso de cultivo presentó desafíos operativos que retrasaron los resultados: * Los investigadores invirtieron entre cuatro y cinco años de trabajo de laboratorio. * Nunca lograron cultivar la arquea de forma aislada.
“El hecho de que nunca pudiéramos obtener estos organismos en un cultivo puro se debe probablemente a que siempre dependen de otros organismos para sobrevivir”, señaló el investigador de la UNSW.
El nombre del microbio combina a Nereo, el dios griego del mar, con la palabra marumarumayae, que significa “hogar antiguo” en la lengua del pueblo Malgana. Ellos son los custodios tradicionales de Shark Bay y poseen una historia indígena de 30,000 años en la zona.
El profesor asociado Iain Duggin, de la Universidad de Tecnología de Sídney (UTS), dimensionó las implicaciones de estas imágenes para rastrear nuestro origen biológico: “Es como si hubiéramos surgido lentamente del fondo del mar”.
