¿Las apps nativas serán el remedio para el Apple Watch?

Desde el pasado 22 de abril, Apple anunció a los desarrolladores de watchOS que todas las aplicaciones enviadas, para ser publicadas y actualizadas, deberían trabajar bajo las nuevas reglas del sistema operativo. Eso quiere decir que deben funcionar de forma nativa en el wearable. Aunque la directiva aparenta ser tibia, en el fondo se busca […]

Por Daniel Palacios el 31 mayo, 2016 a las 00:29

Desde el pasado 22 de abril, Apple anunció a los desarrolladores de watchOS que todas las aplicaciones enviadas, para ser publicadas y actualizadas, deberían trabajar bajo las nuevas reglas del sistema operativo. Eso quiere decir que deben funcionar de forma nativa en el wearable.

A partir del primero de junio todas las apps deben ser nativas


Aunque la directiva aparenta ser tibia, en el fondo se busca lograr un mejor desempeño en el Watch y convertirlo en un dispositivo mucho más autónomo del iPhone (aunque nunca del todo). Con este paso se trata de dar un paso al costado de mala costumbre que se comparte con otros fabricantes de comprometer la gran mayoría de los procesos de gestión de información al teléfono.

Hoy todos los Apple Watch son solo una pequeña ventana más del desempeño del iPhone. De no ser por las encargadas de la actividad física, de las propias funciones de “reloj” y de otras contadas excepciones independientes, todas las apps necesitan la conexión Bluetooth y no se necesita ser un experto para admitir que es uno de los motivos del desempeño soso de todos los relojes que pretenden ser inteligentes.

Los monitores de actividad física de Apple son de las pocas apps que hoy son nativas


Lo anterior no tiene nada de malo y los actuales usuarios podrían estar ya acostumbrados al tiempo de carga, procesos y mañas de sus aplicaciones más usadas, pero el simple hecho de que los desarrolladores tengan que pensar en cómo solucionar los problemas del procesamiento dentro del reloj podría (y recalco el “podría”) traer como consecuencia una nueva cosquilla para repensar la experiencia que ofrecen al usuario final. Si la suerte está de nuestro lado, incluso debería animar a nuevos desarrolladores a ser más creativos y ofrecer nuevas las tan pedidas nuevas experiencias para watchOS. En este punto el mismo Apple tiene la obligación de predicar con el ejemplo y ofrecer más funciones que rebasan las ya clásicas desarrolladas por ellos.

Una dependencia que parece ser irrompible


Pero también existe la posibilidad que las consecuencias de la nueva directiva sean insignificantes para el público cada vez más exigente y tal vez la intención de convertir al wearable en un dispositivo más independiente sea aplaudible.

Podría, por ejemplo, preparar el terreno para comenzar a pensar en una revisión del reloj que sea capaz de funcionar de forma independiente o que sea más poderoso según la versión. Tal vez Apple nunca pensó en ello, pero se trata de una de la peticiones más repetidas entre el poseedor de cualquier reloj inteligente y de las personas que esperan un pretexto aceptable para voltear a este mercado de una vez por todas.

Ahora es el turno de los desarrolladores para mejorar sus apps


Entre especulaciones o no, la verdad es que sólo es una adecuación técnica que lo único que sí promete es dejar la ventana abierta para que entre aire fresco en ideas y mejor desempeño a secas. Ya dependerá del verdadero interés de cada desarrollador para analizar el caso y reaccionar ante la demanda de los actuales usuarios. El cambio ya está en camino, ahora sólo resta esperar a que los cambios lleguen a nuestra muñeca.

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