
Bajo esta ley, sugerida por primera vez por la canciller Angela Merkel el año pasado, un conductor debe estar sentado detrás del volante en toda ocasión para controlar el vehículo en caso de que se requiera.
Es así que esta nueva legislación permite a los fabricantes automotrices probar los vehículos en las calles alemanas, por lo que se permitirá a los conductores retirar su manos del volante y sus ojos del camino para navegar por la web o revisar e-mails mientras el vehículo se encarga de la conducción o del frenado de manera autónoma.
Esta legislación requiere de una grabación de todos los viajes dentro de una caja negra, donde se registrará si el conductor humano o el sistema de piloto automático estuvieron a cargo en todo momento durante el viaje. Esto será elemental para repartir las culpas en caso de accidentes.
Por último, se anunció que la ley será revisada cada dos años a la luz de los desarrollos tecnológicos, con protección de datos y el uso de la información recolectada durante los viajes es un punto clave que todavía requiere ser abordado.