Hoy día, Pyrosmart emplea 30% de los habitantes de esa comunidad y diariamente elabora piezas que terminan en manos de empresas y organismos de talla internacional, como Disney, Walmart, el FBI y la NASA.

“En México la pirotecnia es pirotecnia y está asociada con las ‘palomitas’, pero en el plano internacional va más allá de los fuegos artificiales y entra a otros terrenos con mucha tecnología de por medio”, comentó Mantecón, quien es ingeniero industrial. "La ecología y seguridad son prioridad, pero se ofrece poco y nosotros nos enfocamos en ello”.
La compañía fabrica un dispositivo llamado Pyroblast, cuya función es la fragmentación de roca que ayuda a controlar las demoliciones en áreas sensibles, como minas o zonas urbanas. Además, hace menos ruido que otros y es eco-friendly. Este producto genera 72.6% de las ventas de Pyrosmart, aunque es el único enfocado en el mercado mexicano.
Pyrosmart exporta a Estados Unidos 90% de la manufactura, como luces de bengala para uso lúdico o un cerillo eléctrico que se usa en el ámbito militar. La compañía fabrica 5 millones de piezas al año, las cuales se exportan a 12 países. La empresa facturó $49 millones de pesos en 2015 y se coloca como una de las tres mejores fabricantes de cerillos eléctricos en el mundo, junto a la australiana FOTI Fireworks y la francesa Davey Bickford.