✨︎ Resumen (TL;DR):
- ICE compró cuatro robots cuadrúpedos basados en Spot por un total de 1,304,296 dólares.
- El pedido incluye cuatro brazos robóticos, cámaras térmicas con zoom, equipos de comunicación y capacitación.
- La agencia contempla usarlos en túneles de la frontera suroeste y otros entornos que podrían poner en riesgo a sus agentes.
El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) compró cuatro robots cuadrúpedos basados en Spot, de Boston Dynamics, por un monto total de 1,304,296 dólares. La agencia contempla usarlos para inspeccionar túneles en la frontera suroeste y otros espacios de difícil acceso que podrían poner en riesgo a sus agentes. Los documentos no confirman que las unidades ya estén desplegadas ni señalan dónde operará cada una.
Un robot cuadrúpedo basado en Spot es una unidad robótica que, en este pedido, combina cámaras, sensores y brazos para inspeccionar espacios de difícil acceso.

El pedido incluye más que las cuatro máquinas
RADeCO, una empresa que adapta los robots Spot, obtuvo el contrato. El monto equivale a alrededor de 1.3 millones de dólares, pero no corresponde únicamente al precio de los robots.
El pedido incluye cuatro brazos robóticos, cámaras térmicas con zoom, equipos de comunicación y capacitación, además de las cuatro unidades. Los documentos de contratación fijan el total exacto en 1,304,296 dólares.
Un brazo puede elevar la cámara para observar zonas como la parte superior de armarios o literas. La compra también contempla sensores para evaluar riesgos ambientales.
Túneles y espacios de difícil acceso
ICE menciona los túneles de la frontera suroeste entre los posibles escenarios de uso. También contempla otros entornos que podrían poner en riesgo a sus agentes.
Las capacidades y los usos aparecen en los documentos de la compra, pero eso no confirma un despliegue. Tampoco se establece dónde operará cada robot.
Las condiciones de Boston Dynamics
Boston Dynamics establece en sus condiciones de venta que Spot no puede usarse para dañar o intimidar a personas o animales. Tampoco permite emplearlo como arma o configurarlo para portar una.
La empresa también afirma que no autoriza usos que violen las leyes de privacidad y derechos civiles. Estas reglas corresponden al fabricante y, por sí solas, no permiten determinar cómo ICE utilizará las unidades adquiridas.
La compra convierte en un pedido concreto una intención de adquisición que ICE ya había dado a conocer. Todavía falta saber cuándo y dónde desplegará los robots, además de qué procedimientos regirán su uso.
