Ciencia

5 formas en las que tu memoria juega contigo

La explicación científica del déjà vu y de tener la palabra en la punta de la lengua

Si alguna vez has dicho “tengo la palabra en la punta de la lengua”, “siento que esto ya lo viví” o “¿cómo llegué aquí?”, has sido víctima de tu memoria. No te preocupes, a todos nos ha pasado y hay explicaciones científicas para cada vez que olvidas algo.

“Tengo la palabra en la punta de la lengua”

Seguramente has estado en una conversación en la que apasionadamente describes algo, cuando de repente olvidas la siguiente palabra. Es una palabra común, un nombre que sabes bien, pero parece haber desaparecido de tu cerebro y dejado un hueco con su significado. ¿Cuál es la palabra? ¿Con qué letra inicia? Está en tu mente, pero no la puedes decir, la tienes en la punta de la lengua.

Este fenómeno es llamado presque vu —francés de “casi visto”— y aunque no se sabe ciertamente por qué pasa, hay varias teorías aceptadas. Las psicólogas Amy Warriner y Karin Humphreys explicaron a The Guardian que este fenómeno puede ocurrir cuando buscamos una palabra en la parte incorrecta de nuestro cerebro. Mientras más insistimos, el error se convierte en hábito y es más probable que vuelva a pasar.

Esta confusión está relacionada con las conexiones neuronales. En una investigación realizada en 1966 por los investigadores Harvard Roger Brown y David McNeill, se descubrió que esta falla en la memoria ocurre a las personas que conocen la palabra, pero sólo recuerdan su número de sílabas, la sílaba tónica o la letra inicial o final.

Otros estudios complementan esa investigación explicando que se olvidan ciertas palabras por debilitamiento de las conexiones entre las neuronas por no usar la palabra frecuentemente o no haberla dicho en mucho tiempo.

Cuando esto pasa, lo peor que puedes hacer es seguir buscando la palabra porque tu mente traerá algunas similares o sinónimos. Si lo dejas ir y te distraes un poco, llegará la palabra correcta sin mayor esfuerzo.

“Te conozco, pero no sé de dónde”

Vas caminando por la calle y tu cerebro reconoce la cara de una persona que te está saludando, pero no sabes quién es o de dónde la conoces. Se acerca a ti y pones a trabajar tu cerebro a máxima velocidad para tratar de ubicar a esa persona, pero no lo logras. Lo único que queda es preguntarle y esperar que su respuesta te saque de la paramnesia cotidiana que estás viviendo.

La paramnesia cotidiana es una distorsión de la memoria causada por alteraciones en el reconocimiento. Frecuentemente esto ocurre porque vemos a una persona fuera del contexto en el que la conocimos y no podemos asociarlo con otros conceptos como amigos en común o lugares en los que han coincidido.

Cuando ves a un objeto o persona en un ambiente diferente, hay una disfunción neurológica breve que provoca un sentido inadecuado de familiaridad.

“¿Cómo llegué aquí?"

Hay veces que estás muy cansado, distraído o relajado y cuando pones atención estás en un lugar distinto sin recordar cómo llegaste ahí. No han sido los OVNIs ni tienes el poder de la teletransportación.

Se trata de un fenómeno de sobreaprendizaje en el que tu mente se confía porque sabes hacer un proceso tan bien que se toma un pequeño descanso. No necesitas poner atención ni tomar decisiones, entonces tu cerebro activa el piloto automático y ocurre el fenómeno laguna temporal. Tu cuerpo actúa, pero tu mente no está registrando lo que pasa.

Cuando el proceso termina, tu cerebro vuelve a poner atención, pero no se acuerda de lo que acaba de ocurrir. Si quieres evitarlo, sólo recuerda en qué estabas pensando y varias imágenes de ti misma realizando la acción llegarán a tu mente.

“Esto ya lo viví”

Tu mente tiene tanta capacidad para recordar cada momento de tu vida. Aunque sigas una rutina, identificas hasta el más pequeño detalle que diferencia un momento de otro. Sin embargo, seguramente has pasado por unos segundos o hasta minutos que aseguras ya haber vivido previamente. La iluminación es la misma, reconoces el entorno y hasta lo que sientes y piensas. A pesar de que sabes que es imposible, la familiaridad te sorprende.

A esta sensación se le llama deja vu —del francés “ya visto”—. Es otra forma de paramnesia tan vieja que hasta los seguidores de Pitágoras identificaban como una evidencia de la reencarnación. Douwe Draaisma, profesor de la Universidad de Groningen, considera que los déjà vu se forman de 3 ilusiones: un recuerdo que no es, la sensación de poder predecir lo que va a pasar a continuación aunque en realidad no se puede y la aparición de un temor sin fundamento por no entender qué pasa.

Una de las teorías más aceptadas es la del psicólogo holandés Gerard Heymans que explica que el déjà vu se produce porque la concentración falla y no se percibe correctamente el entorno. Cuando la concentración vuelve a funcionar correctamente, la situación se reconoce y llega un ligero recuerdo de la percepción anterior y por eso se produce la familiaridad.

“¡Qué buena idea! (¿es mía?)”

Estás relajado con la mente en blanco y de repente llega una gran idea, algo que funciona perfectamente y es justo lo que hace falta. ¡Eres un genio! ¿O no?

La criptomnesia ocurre cuando creemos tener una idea original y nueva que en realidad surgió de algo que previamente escuchamos o leímos. Cuando la idea llega, no hay ningún tipo de reconocimiento y pensamos que la idea es propia.

Este fenómeno es una paramnesia en la que se guarda un recuerdo sin que lo notemos. A diferencia de los otros fenómenos, aquí la memoria sí es real, pero no nos damos cuenta.

Es muy común que pase en el mundo artístico, George Harrison se metió en problemas por ser acusado de plagio cuando intentó ser solista.

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