Por su arquitectura de aplicaciones y diseño en mosaicos, Windows 8 puede adaptarse a pantallas de cualquier tamaño, irónicamente sólo vive en las mayores a 10 pulgadas, pero no es simple casualidad, la gente de Microsoft piensa que aprisionar el sistema operativo a dispositivos de menor dimensión significa limitar su potencial, aunque esa mentalidad podría cambiar si los usuarios así lo piden.
Como parte del más reciente reporte fiscal de Microsoft, la directora de finanzas Tami Reller explicó que la compañía no se niega a las posibilidades de llevar Windows 8 a plataformas pequeñas y que de hecho, el ecosistema está orientado a permitir mayor interacción entre dispositivos hasta dar con absoluta compatibilidad. “Veremos qué desean los consumidores” declaró, antes de dar paso a otros temas, como el que existan tan pocos equipos con Windows 8 –atribuido a una carencia de componentes–.
Las diferencias de funcionamiento entre Windows 8, la versión RT y el creado para teléfonos parecen mínimas a simple vista, pero con el uso se evidencia que la compatibilidad no es tan flexible como Microsoft hubiera querido, resultado de un desarrollo dispar. Que Windows 8 se extienda a toda clase de dispositivos podría dar pie a una sinergia que en última instancia, beneficiará a los usuarios y que podría conducir a mejores servicios, como el rumorado Xbox Surface.