
Lo interesante de esta furgoneta —además de su diseño futurista y algunas de sus especificaciones—, es que se supone que lleva en la sangre el ADN de la Combi que muchos adoramos y que todos los hippies y hipsters del mundo añoran. Incluso la compañía dice que nos veremos obligados a amar este concepto (que podría hacerse realidad en algún momento de la próxima década), ya que contaría con tecnología y aditamentos que marcarían una evolución en el mundo del automovilismo.
Igual que la legendaria Combi, la BUDD-e tiene el potencial de robarse tu corazón y toda nuestra atención. La carrocería luce una línea fresca, minimalista y muy futurista; además, el concepto que presentó VW luce un esquema de colores en 2 tonos: blanco con dorado, lo que significa que posiblemente podrás ordenar tu Combi con el clásico toldo blanco y el resto en azul o amarillo pastel.

Por su parte, el interior de la camioneta resalta por el tablero, el cual consta de 3 pantallas (y una más para el copiloto) donde el conductor tendría acceso a un GPS, velocímetro, tacómetro, niveles y aire acondicionado, por mencionar algunas opciones. El resto de la parte interior nos recuerda que se trata de un vehículo en estado preliminar, debido a que los acabados y la tapicería dejan mucho que desear; además, hay poco espacio para los viajeros y ningún ruletero o Tortuga Ninja compararía respectivamente esta camper para subir pasaje o salvar al mundo.
Volkswagen dice que la BUDD-e estaría conectada con el Internet de las cosas
Querrás saber que la BUDD-e cuenta con una batería de 101 kWh, que bien cargada te permite conducir hasta 600 km y es capaz de ser infraccionada fácilmente por el nuevo reglamento de tránsito metropolitano de la Ciudad de México, pues alcanza una velocidad máxima de 150 km/h.

Mi primer auto fue una Combi modelo ’82 amarillo pollo bien traqueteada y puedo decirte que hay una diferencia estética y práctica abismal si la comparamos con esta furgoneta del futuro, pero no cabe duda de que la BUDD-e tiene un diseño capaz de arrancarnos el corazón y el dinero de nuestros bolsillos.





