La cosa es que en realidad se trata de un vestido azul con encajes negros y aunque existe una gran cantidad de personas que se aferran a lo que sus ojos les dicen —y otros que no saben ni lo que están viendo—, existe una explicación científica que podría darle fin a este debate.
El ojo humano sólo percibe las longitudes de onda cuando la iluminación es adecuada, de lo contrario las cosas se ven en un contraste de blancos y negros. En la denominada superposición de colores de luz (también conocida como síntesis aditiva), el blanco resulta de la superposición de todos los colores, mientras que el negro es la ausencia de color. Sin embargo, en la síntesis sustractiva (que es la mezcla de pinturas, tintes y colorantes) el blanco sólo se da bajo la ausencia de pigmentos, mientras que el negro es resultado de la combinación de cian, magenta y amarillo.
Para que todos entendamos, lo anterior quiere decir que cuando nuestros ojos acostumbrados a ver los colores bajo la luz del Sol, se confunden cuando vemos la prenda en el monitor de nuestra computadora o en nuestro smartphone, pero, ¿por qué algunos ven el vestido blanco con encajes dorados y otros lo ven azul con negro en la misma pantalla? Es aquí donde las cosas se ponen interesantes, ya que todos creemos fielmente en lo que nuestros ojos nos dicen y la opinión se encuentra dividida porque no necesariamente vemos lo que está frente a nosotros, sino que vemos lo que nuestros ojos y cerebro interpreta.
La imagen en cuestión está pésimamente fotografiada y el balance de blancos aterraría a cualquier fotógrafo. Este hecho facilita la confusión y es que la forma de compensar el exceso de luz para analizar el pigmento es un proceso distinto en cada cerebro.
Así que lo que pasa en la mente de los que ven el vestido blanco con dorado, es que aceptan el exceso de luz y piensan que un objeto azulado (y en algunos casos gris) genera una sombra que provoca que el blanco que ven se oscurezca, mientras que los que los ven azul, simulan una reducción de luz para compensar la sobrexposición y así extraer los pigmentos correctos de la prenda.
Al final, el vestido es azul y no hay vuelta atrás, pero este fenómeno nos deja una importante lección, pues no todos vemos los mismos colores y eso quiere decir que cada persona ve el mundo con sus ojos y lo interpreta a su manera. Aunque ahora sabemos el color original de la prenda, no podemos decir que los que ven otras tonalidades están mal o tienen un problema, porque hasta los que ven fácilmente el azul, ¿cómo saben que se trata del mismo tono?