Los investigadores publicaron parte de su trabajo, bajo consigna de que no se patente, para que otros científicos contribuyan en el rápido avance del transcriptor
Este grupo de expertos dice haber desarrollado una tecnología denominada “transcriptor” la cual, por medio de una molécula de ADN modificada genéticamente, puede administrar el flujo de ácido ribonucleico que se vierte sobre los componentes de la célula. Al igual que un transistor maneja los niveles de electricidad en los sistemas computacionales, este homólogo orgánico envía instrucciones específicas a través del ARN, ganando con ello dominio absoluto de las funciones biológicas. Entre infinidad de posibilidades, el método permitiría que el cuerpo deje de producir insulina, provocar un aumento de adrenalina u ordenar que las células cancerígenas dejen de multiplicarse.

Para suministrar el transcriptor, sólo hace falta una bacteria que también estaría controlada. El desafío es crear un modelo para manejar a cada transistor por separado y a todos al unísono, algo que los encargados del proyecto aseguran tomaría varios años más. Lo interesante es que la invención no sólo tiene implicaciones médicas, podría aprovecharse también en la industria ganadera o hasta en la ecología, pues la molécula biotecnológica funciona en cualquier tipo de célula.