Sobra decir que el reciente tiroteo en la Umpqua Community College de Oregon está enredando el panorama político de Estados Unidos e incluso el presidente Barack Obama confirmó lo que ya se calculaba en estadísticas: hay más muertes por esta clase de incidentes civiles, que por ataques terroristas.

“Cada vez que vemos uno de estos tiroteos he dicho que nuestros buenos deseos y las plegarias no son suficientes. Eso no abarca todo el dolor, luto y rabia que debemos sentir. Y mucho menos ayuda a prevenir la carnicería que sucederá en próximas semanas o meses en alguna otra parte de Estados Unidos.”, expresó el mandatario, agregando que es necesario tomar medidas mucho más drásticas para detener la ola de violencia.
Curiosamente, aunque los incidentes terroristas son más comunes y frecuentes, los tiroteos han cobrado más víctimas —claro, excluyendo los sucesos del 9/11—.

De hecho, sólo en 2015 han sucedido 294 tiroteos —en un lapso de 274 días—.

En opinión de los analistas del panorama sociopolítico —como el criminalista Peter Squires de la Universidad de Brighton, en Inglaterra—, el problema está en las leyes tan liberales de la Unión Americana acerca del uso de armas, pues todos los ciudadanos tienen derecho de portar una pistola en todo momento, siempre y cuando sea para “su protección”. Por el contrario en Reino Unido la regulación de armamento es tan estricta que ni siquiera los policías usan armas de fuego, medidas que han reducido considerablemente el índice de criminalidad y de tiroteos en años recientes. Obvio que eso no pasará en Estados Unidos, donde hay numerosos grupos civiles que defienden el derecho del uso de armas, quienes para colmo tienen demasiada influencia económica y política.