Un teléfono consume potencialmente más energía que un refrigerador

La batería convencional de un teléfono inteligente no suele exceder los 2000 mAh, lo que traducido en consumo energético, al año difícilmente rebasa un par de dólares en costos de electricidad. Sin embargo, actualmente recurrimos a la Nube para todo y, al estar conectados las 24 horas, nuestros dispositivos gastan potencialmente mucho más energía que […]

Por Daniel Dehesa el 16 agosto, 2013 a las 17:51

La batería convencional de un teléfono inteligente no suele exceder los 2000 mAh, lo que traducido en consumo energético, al año difícilmente rebasa un par de dólares en costos de electricidad. Sin embargo, actualmente recurrimos a la Nube para todo y, al estar conectados las 24 horas, nuestros dispositivos gastan potencialmente mucho más energía que un refrigerador.

De acuerdo con Digital Power Group, una asociación que monitorea el desperdicio de electricidad en Estados Unidos, la infraestructura de los dispositivos móviles, junto con servidores remotos y equipos personales, hoy gasta más energía que todo el planeta en 1985. El director general de dicha organización, Mark Mills, pone como ejemplo al iPhone, al decir que el teléfono de Apple siempre está en comunicación con la red para potenciar sus servicios y, en consecuencia, necesita que poderosos centros de datos estén encendidos constantemente.

El reporte de Digital Power Group dice que el 10% del consumo de electricidad en el mundo proviene de la economía de los dispositivos móviles

"La Nube utiliza energía de forma muy distinta a otros sectores de la economía. Iluminación, aire acondicionado, calefacción, transporte, todos utilizan el poder con limitantes. Después de todo, sólo puedes calentar tu hogar hasta cierto punto, o conducir a un punto específico, nunca de manera indefinida".

Así las cosas, se dice que conforme crezca la demanda de la Nube, mayor será el consumo energético. La ironía es que incluso las personas más comprometidas con cuidar el uso de la electricidad son susceptibles de padecer este problema, pues desconocen el gasto que genera su teléfono. En todo caso, la solución no sólo radica en aprender nuevos hábitos para administrar mejor la conectividad, sino en que los centros de datos se beneficien con tecnologías de ahorro eléctrico, al igual que los dispositivos móviles.

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