El modo de elegir al Santo Padre no ha cambiado en cientos de años y aún se sigue usando el tradicional humo blanco para revelar que los católicos tienen nuevo Papa, pero la simplicidad de los métodos no significa que todo alrededor carezca de tecnología pues la administración del Vaticano usará dispositivos antiespionaje para proteger la elección del próximo sucesor a la silla de San Pedro.
Además de la seguridad habitual en Roma, los involucrados en la elección tendrán que despojarse de casi todo aparato electrónico, salvo aquellos que cumplan fines médicos. Lo anterior significa que cada cardenal se someterá a revisión para garantizar que no lleva micrófonos, teléfonos celulares, cámaras ni algún otro dispositivo de comunicación. Dicho de otro modo, los religiosos serán incapaces de filtrar información en su red social predilecta.
Para reforzar las medidas de confidencialidad, el Vaticano bloqueará el tráfico de señales de radio en la Capilla Sixtina con un perímetro de irruptores escondidos bajo piso falso. Además, está prohibido que el conclave mire televisión, escuche radio o lea periódicos, con el fin de que su decisión no tenga influencia externa. Por supuesto, dentro de la burbuja tecnológica las cosas siguen dándose como hace centurias, con hábitos austeros, papel y tinta.