Tal es el caso de Brad Bellomo, un tatuador de 30 años que compartió en sus redes sociales la fotografía de su hija de 4 años mientras ésta le hacía un adorable tatuaje de una fresa en el brazo. Las respuestas no se hicieron esperar. A pesar de que Bellomo especificara que guió a la niña durante todo el proceso y se aseguró de que fuera seguro, hubo quien denunció las fotografías como “violencia gráfica” —¡gente por Dios es una fresita!— y calificó la acción como abuso infantil.
Aún no sabemos si algún metiche fue más allá de señalar con su dedo acusador y denunció al padre con las autoridades y sinceramente espero que no sea así —¡enserio… ¡es una fresita! ¿Cómo puede ofenderlos algo así?—. Te dejamos con las conmovedoras fotos, la verdad es que la niña tiene talento y esperamos que cada vez haya más padres que se comprometan a enseñar en lugar de censurar a sus propios hijos.


