Al parecer las cosas todavía no llegan al punto de una epidemia, pero según Liz Tayler, la directora de salubridad de la Organización Mundial de la Salud, esta bacteria puede transmitirse muy rápido entre diferentes especies, así que "es momento de tomar medidas al respecto o afrontar las consecuencias".
Y es que los expertos de la Organización Mundial de la Salud explican que al adquirir la bacteria, las personas afectadas podrían estar en riesgo de tener infecciones intratables y, justo como sucedía en las épocas previas a la creación de los antibióticos, mucha gente morirá.

La investigación, publicada en la gaceta Lancet de Enfermedades Infecciosas, dice que los primeros brotes se dieron en China y que fueron descubiertos por casualidad, durante una inspección de rutina, cuando se estaba analizando la resistencia de la E. coli en los cerdos. Tan sólo en esa primera prueba 21% del ganado siguió infectado con la variante resistente a la colistina —la cual contenía el gen mcr-1 —, mientras que 15% de la carne ya procesada seguía teniendo la bacteria, a pesar de un estricto control de calidad.
Por supuesto, esta situación no es una sorpresa, pues la comunidad científica internacional ha emitido alertas en diversas ocasiones acerca del peligro de usar tantos antibióticos en los animales de granja. Dado que en China hay un abuso de sustancias antibióticas en la industria de la carne, tiene todo sentido que ahí se estén propagando tan fácilmente las bacterias resistentes.
Pero la tendencia no es exclusiva de Asia. En Europa y América Latina se han impuesto reglas de salubridad para el control de antibióticos en animales y personas, pero las empresas y la gente siguen utilizándolos de forma desmedida. La Dra. Tayler dice que al igual que la Staphylococcus auerus, los nuevos tipos de bacterias resistentes a los antibióticos podrían hacerse cada vez más inmunes, hasta llegar al punto de ser irremovibles.