
Para seguir su costumbre, el director general de Microsoft agregó sabor a su presentación, al ritmo de "Can't Hold Us" y, también como siempre, se puso a bailar. Pero a diferencia de otras ocasiones, Ballmer pronunció un emotivo discurso del futuro de la compañía y los cambios que se avecinan: "Tenemos un tremendo potencial frente a nosotros, nuestro destino es impresionante. Sólo Microsoft y un puñado de otras compañías están dispuestos a escribir el futuro. Pensaremos en grande y apostaremos en grande".
Curiosamente, esas frases resuenan desde el pasado, cuando el mismo Ballmer motivaba a sus colegas durante la primera convención de Microsoft en 1983. Claro, la compañía ahora se compone de filiales multimillonarias y tiene una plantilla de miles de empleados.
A pesar de todo, las cosas no han sido fáciles estos últimos años, ante la decadencia del ámbito de PC —y en consecuencia, de Windows—, las bajas ventas de sus dispositivos y la poca penetración de Windows Phone. Ballmer considera necesarios esos tropiezos para apostar de lleno por una reestructuración y con ello, imponerse ante sus competidores. "Apple se enfoca en la moda, Amazon trata de ser accesible, Google pone sus esfuerzos en la información, pero Microsoft, siempre, es de hacer más y mejor".