Los televisores 4K están en auge. Todo mundo quiere uno, pero mientras su estratosférico precio se acerca un poco a nosotros los mortales, seguiremos comprando las viejas y conocidas pantallas a 1080p a las que Sony planea inyectar nueva vida con el regreso de los Triluminos, una tecnología que se vale de puntos cuánticos para ahorrar energía y ofrecer imágenes más brillantes.
Por supuesto no se trata de ninguna novedad, Sony introdujo la técnica en 2009 pero dado que aún era muy experimental y tenía un costo excesivo, el fabricante la abandonó para dar paso al LED convencional y después, a su heredero más virtuoso, el OLED. Según el director de ingeniería para QD Vision, Seth Coe-Sullivan, la imagen se basa en luz azul, en lugar de la iluminación blanca, y con ello estimula el verde y rojo puros de los puntos cuánticos, generando formas más definidas y nítidas, sin necesidad de que los pixeles escalen a una mayor resolución.
Lo interesante es que durante años se prometió que los puntos cuánticos –con sus fascinantes e inusuales propiedades eléctricas y ópticas– revolucionarían a la industria, y hasta apenas comienzan a verse sus aplicaciones prácticas y viables. Y es que aún si las pantallas de hoy en día son más delgadas y atractivas que los viejos monitores CRT, no producen la riqueza de color que sólo un aparato de bulbos puede lograr. Con estas innovadoras nanopartículas esa diferencia será inexistente, y aunque el OLED parece conservar su trono, los Triluminos permitirán que tengamos acceso a maravillas visuales sin tener que invertir una fortuna.