De inicio, la estructura del hardware es más ergonómica, con acabados redondeados para ofrecer una experiencia orgánica al momento de tomar los extremos. Sobre la misma línea, los sticks tienen un relieve que supuestamente dará una sensación de confort a los pulgares. Y para rematar los cambios de estructura, se implementó una superficie táctil que reconoce dos puntos de presión a la vez y que tiene soporte para gestos, desde trazos simples a pellizcos y algunos movimientos más complejos.
La idea, según Sony, es que los desarrolladores puedan tomar ventaja de esta alternativa táctil para establecer una forma de control completamente autónoma, capaz de manejar interfaces o incluso de replicar el comportamiento de un cursor. Sobra decir que será la puerta para que juegos de móvil tengan mayor compatibilidad con la consola.

Por dentro, el control también ostenta cambios. Conserva el acelerómetro y giroscopio (ambos de tres ejes), además del mismo esquema de botones. Lo diferente es que dichos botones ya no son análogos sino digitales, eliminando la sensibilidad a la cantidad de presión ejercida; serán más responsivos en velocidad, pero menos certeros en precisión.
Por último, el DualShock 4 presenta una barra LED que emite color dependiendo de la situación que elija el desarrollador. Por ejemplo, rojo para alertar de un peligro inminente, o azul en caso de alguna alarma específica. Además de que tendrán fines estéticos, su función también es estrictamente práctica, pues ayudarán a triangular la posición del control frente a la nueva versión del PlayStation Eye, una cámara que brindará aportará detección de movimiento a la experiencia del PS4.
La consola está planeada para su lanzamiento a finales de año pero antes de eso habrá más sorpresas, o al menos así lo prometen los voceros de Sony que marcan E3 2013 como sede para la siguiente tanda de anuncios y revelaciones.