[rightquote]Cuando la información de un teléfono cae en manos equivocadas puede ser peligroso para su dueño[/rightquote]
Cabe señalar que la iniciativa no fue ideada por la compañía surcoreana sino por el fiscal general de Nueva York, Erich Schneiderman, quien se reunió el 13 de junio con los fabricantes de teléfonos más prominentes para hallar una solución a la oleada de robos. Según reportes de la agencia noticiosa MK, Samsung fue el primero en responder a la convocatoria y se encuentra preparando los lineamientos para implementar la estrategia antirrobo.
Así las cosas, la propuesta de Samsung es que por medio de una actualización al sistema operativo del teléfono se instalará un interruptor virtual. Si una persona no autorizada se apodera del dispositivo, el funcionamiento de éste podrá ser desactivado por el dueño, el distribuidor o hasta por una agencia gubernamental. A diferencia de lo que hacen algunas aplicaciones de seguridad de bloquear el móvil, este método permitirá borrar todos los datos y además, aniquilar las capacidades del procesador. En otras palabras, se trata de un brick a control remoto.

Aún quedan muchos detalles en el aire, pero se dice que si el proyecto continúa sin contratiempos, esta función podría estar disponible para el próximo mes, al menos para habitantes de Estados Unidos. Por supuesto, falta que Samsung haga un anuncio oficial; y hay que mantenerse a la expectativa de cómo se desarrolla el panorama, pues un método de tal magnitud daría mayor control de la actividad de los usuarios a las prestadoras de servicios y, en consecuencia, a las entidades gubernamentales, situación que está causando suficiente controversia con PRISM. Lo cierto es que, desde la perspectiva optimista, dicho sistema será un buen recurso para las personas que almacenan datos importantes y confidenciales en su teléfono.