
Mientras que Nokia lleva la delantera en este tipo de beneficios, la diferencia que propone Samsung es la total aniquilación de las funciones del dispositivo, tanto, que ni un cambio de SIM o remplazo de firmware permitirá habilitarlo de nuevo. Suena definitivo y radical, pero la idea es que con un método tan contundente, los ladrones lo piensen 2 veces antes de hurtar un teléfono.
Para que la mecánica funcione, deberás registrarte y activar el código de verificación en tu teléfono y así, los controles letales quedan habilitados bajo contraseña. Por supuesto, siempre queda el problema de que los perpetradores podrían encontrar una forma de revertir el proceso y apoderarse de la clave, con el fin de evitar que tomes control, aunque en su momento quedará en manos de Samsung encontrar alternativas para garantizar que eso no suceda.
Según el reporte del The Wall Street Journal, este sistema debe atravesar una serie de certificaciones con cada proveedor de servicios locales, pero una vez aprobado, debería convertirse en la norma, al menos dentro de territorio surcoreano y meses después, en otros países.