
El fallo de la juez Lucy Koh ya se había dictado en abril de este año, así que el seguimiento del caso no era cuestión de aclarar la culpabilidad de Samsung —quedó claro que sí había una violación de patente—, sino de poner número a la sentencia. Cabe recordar que Apple exigía un pago de más de $1000 MDD, no obstante, el jurado concluyó que la cantidad era excesiva y la redujo, aunque no a los $52 MDD que Samsung pedía.
Durante esta última sesión del juicio, un representante legal de Apple expresó que no se trata de dinero, sino de defender la innovación y el esfuerzo de crear productos que la gente ama. "Es imposible poner precio a esos valores y estamos agradecidos con el jurado por enseñarle a Samsung que copiar tiene graves consecuencias".
Lo cierto es que al margen del dinero involucrado, se sienta un importante precedente en la industria tecnológica. Por un lado, llevará a que muchas compañías revisen su política de patentes pero lamentablemente, también alentará a los denominados trolls de patentes. Al final, lo más grave es que se limita la variedad de ofertas, pues Samsung tuvo que detener la venta de algunos de sus dispositivos en Estados Unidos por esta causa.