A menos que tengas una mente hermética capaz de resistir ondas telepáticas, seguro has sido víctima de esa tonada irresistible, que tras escucharla no la puedes extraer de tu cabeza durante horas o tal vez hasta días. Pues bien, hay una solución para ese molesto problema. Científicos de la universidad de Washington se dieron cuenta […]
A menos que tengas una mente hermética capaz de resistir ondas telepáticas, seguro has sido víctima de esa tonada irresistible, que tras escucharla no la puedes extraer de tu cabeza durante horas o tal vez hasta días. Pues bien, hay una solución para ese molesto problema. Científicos de la universidad de Washington se dieron cuenta que basta con distraerte resolviendo acertijos. Así de simple.
Basta con algunas partidas de sudoku, solucionar problemas matemáticos, en fin, tú decides. Aunque de todos, los anagramas de 5 letras son lo más recomendable, pues según el psicólogo Ira Hyman, “las resonancia de melodías intrusivas en tu conciencia depende de cuántos recursos cognitivos tengas a la mano, y sólo hasta sobrecargar la capacidad mental, bloqueas la frecuencia de los sonidos”.
Así que para la próxima vez que te veas envuelto en esta desesperante situación, búscate un pasatiempo momentáneo, lo suficientemente complejo como para desintegrar las notas musicales. Si a pesar de todo no te libras del problema, tendrás que seguir esperando a más adelantos de este grupo científico.