
Pero en opinión de un grupo de antropólogos —con especialidad en psicología evolucionaria— de la Universidad de Oxford, sólo puedes contar con 4 amigos provenientes de Facebook en caso de una verdadera emergencia. Robin Dunbar, quien dirigió la investigación, dice que analizaron la información de 3375 personas de 18 a 65 años y que gracias a eso pudieron ver varios patrones de conducta muy específicos.
[rightquote]Los científicos dicen que nuestro límite de conocidos llega a 500, pues no tenemos tiempo para interactuar con más gente[/rightquote]
El primero es que la gente en Facebook interactúa con un máximo de 150 personas, pero que con la mayoría no pasa de dar un Me gusta o compartir una publicación, mientras que los comentarios están reservados para cosas muy relevantes de un círculo más cercano, compuesto de 50 personas. Al final la interacción con esas 4 personas realmente cercanas también es física, de manera muy constante.
En segundo lugar está que si una persona tiene muchos amigos en Facebook no necesariamente significa que es más social —obvio—, lo triste es que "en la mayoría de estos casos menos de 50% de sus conocidos se acuerdan" de que lo tienen en su lista… o de plano no saben ni siquiera quién es.

Lástima que no se consideró todo el contexto para sacar las conclusiones del estudio. Por ejemplo, hay mucha gente que en lugar de informar a su tribu digital acerca de una crisis emocional o médica, prefieren reservar el anuncio para los conocidos que tienen en WhatsApp y hacerlo de manera directa, aún si la mayoría de esas personas también están en FB. La razón es más que evidente: para mantener cierto grado de privacidad con el delicado asunto. Después de todo no vas a poner en FB "estoy en el hospital, vengan a verme".

Es cierto que nuestros círculos de amigos son más pequeños de lo que el número dice en Facebook, pero eso no significa que los vínculos sean falsos. La realidad es que el formato de las interacciones sociales ya se transformó a un nuevo tipo de socialización y aún si a muchos amigos o familiares no los ves en persona, al menos puedes darles un poco de seguimiento. O de plano mantener las cosas en algo casual, pero al final, no es sinónimo de que tengas nulo interés en lo que le pasa a tus conocidos.
Hay muchísimas historias de alguien que necesitaba donación de sangre y cómo salieron amigos hasta debajo de las piedras para ayudar. También está el caso de Ella West, una escritora que decidió retirarse un tiempo de Facebook; sus conocidos más cercanos conocían la razón, pero aquellos que no estaban tan en contacto y que se preocuparon de su ausencia la buscaron en otras redes sociales, para preguntarle si estaba bien.
El problema con este tipo de estudios proviene de la etiqueta que usa FB para la lista de contactos. Y es que ponerle "amigos" tiene una connotación más positiva, aunque cuestionable, dado que no todos son amistades reales. Por otra parte queda claro los "verdaderos amigos" lo son en el contexto virtual y en el físico, pero siempre dependiendo de que tanto se fortalecen los vínculos. Siempre habrá gente que pueda adaptarse al ritmo tan acelerado con el que se mueve todo y los que se queden atrás, preguntándose qué pasó.