De hecho, todo apunta a que este dispositivo terminará ofreciendo funciones y características menos interesantes de lo que se especulaba hace un par de meses. De acuerdo con un reporte del sitio especializado The Verge, el brazalete inteligente ni siquiera será un dispositivo independiente y en su lugar, servirá como accesorio, al seguir al pie de la letra el concepto de tecnología portable. Así las cosas, no contará con una tarjeta SIM e inclusive, la única conectividad inalámbrica sería Bluetooth y Wi-Fi.

Lo desconcertante de estos supuestos es que Samsung tiene poca experiencia en la creación de smartwatches autónomos. En 2009 lanzó el S9110 dentro del mercado asiático, un pequeño brazalete capaz de hacer llamadas y ejecutar algunas aplicaciones básicas. El problema de dicho dispositivo es que demanda recarga energética constante, dado que su batería es muy pequeña y su consumo de pila por servicios telefónicos es excesivo.
Aunque se dice que varios fabricantes están trabajando en un smartwatch, Samsung sería el primero en lanzar el suyo al mercado, mientras que Sony va por la segunda generación de su smartwatch. Lo cierto es que la decisión de anunciarlo durante septiembre no necesariamente significa que ya está listo, y tal vez sea un intento de aventajar a ciertos competidores, como Apple, en tiempo en lugar de innovación.