Se trata de ropa hecha con un tejido cubierto con fibras inteligentes que pueden expandirse y contraerse cuando alguien la mira. La ropa fue hecha gracias a una impresora 3D y funciona con un algoritmo de seguimiento facial. La prenda cuenta con una cámara oculta que detecta el sexo, edad y la dirección donde mira la persona que observa la ropa —los días de fingir nuestras miradas a los ojos de las mujeres han terminado—. En respuesta, la ropa se moverá en línea con el punto al que está mirando el espectador.

La prenda lleva el nombre de Caress of the Gaze, en español: Caricia de una Mirada. Sin duda le hace justicia el nombre. La responsable de su creación es la arquitecta y diseñadora Behnaz Farahi.

Este avance tecnológico sin duda resulta interesante y provocativo. Lo que me inquieta, es lo que sucederá cuando una mujer pase por un lugar concurrido por hombres y le explote la ropa por tantas miradas. Por el momento, este parece ser el futuro de la moda, quizás en unos años la tendencia sea usar hologramas como ropa, quién sabe a dónde vamos a parar.
