
En Japón, tierra de los monstruos gigantes y los concursos de televisión más raros de la historia, crearon un robot que juega Puzzle & Dragons -uno de esos juegos parecidos a Pokémon Shuffle o Candy Crush- en un iPhone con una habilidad que deja en ridículo a cualquier humano.
El funcionamiento es bastante sencillo a simple vista. Con la ayuda de una cámara y el poder de procesamiento de una Raspberry Pi, el robot analiza la pantalla y las piezas en el tablero.
Una vez terminado el proceso de análisis, la base mecánica del aparato mueve el teléfono para que el brazo vaya tocando la pantalla y se unos combos alucinantes.
Muy bien, ahora ¿alguien puede enseñarle al autocorrector a no cambiar palabras en mis mensajes?