Boston Dynamics mostró al mundo su nuevo robot, Atlas, cuyas habilidades son realmente impresionantes, pues se desenvuelve perfectamente en interiores y exteriores.
Este robot humanoide es completamente eléctrico y los mecanismos que lo mueven son hidráulicos, además está equipado con cientos de sensores para comprobar su posición en el entorno, detectar objetos y obstáculos e interactuar con ellos.
Atlas no sólo es capaz de recoger una caja del piso y ponerlo en una estantería, sino que puede responder a imprevistos, como volverla a recoger si se le cae —o algún humano se la tira— , mantener el equilibrio si algo le empuja —como un humano— y en caso de que su objetivo se mueva, es capaz de seguirlo —esperemos que no a un humano—.
Esta versión es más compacta y ligera con respecto al robot anterior, ya que mide 175 centímetros y pesa 82 kilos, cuando su predecesor contaba con 190 centímetros de altura y 156 kilos.
La idea es que en un futuro este robot realice exploraciones en zonas peligrosas para los humanos, como áreas afectadas por desastres naturales, escombros, incendios o guerras. Lo que me preocupa es que estas máquinas ya están demasiado capacitadas para iniciar una rebelión… no sé, sobre todo si sus creadores se la pasan molestándolas tanto.