La División de Sueño de la Escuela de Medicina de Harvard comprobó que cuando se acerca el momento de descansar, la temperatura de tu cuerpo baja. El calor te ayuda a tener mejores reacciones, poner más atención y aumentar la memoria, pero cuando acaba el día, necesitas refrescarte y la sensación de frío indicará a tu cerebro que es hora de dormir. Cuando estás en el punto más profundo de sueño, tu temperatura baja hasta 2 grados. En Harvard, tienen la hipótesis de que es una manera de conservar energía en el cuerpo.
Las plantas de los pies y las palmas de las manos te ayudarán a enfriarte porque no tienen pelo y en esas partes de la piel hay terminales vasculares que liberan calor para refrescar todo el cuerpo. Bajar la temperatura de tu cuerpo inmediatamente te causará sueño y dormirás mejor.

Los investigadores del sueño dicen que tienes mejor calidad de sueño cuando duermes en un cuarto con una temperatura entre 15 y 20 grados ―por eso, en temporadas de frío, te cuesta tanto trabajo despertar―. Entonces, antes de acostarte abre la ventana o prende el ventilador, saca un pie de las cobijas y te quedarás dormido sin darte cuenta.