
Esta periodista húngara, que estaba trabajando como camarógrafa para la televisora N1 durante la cobertura del éxodo de refugiados sirios, se hizo famosa en septiembre por patear de la manera más ruin y abusiva a varios sirios, incluyendo un niño, que estaban huyendo hacia Hungría —cerca de la villa fronteriza de Rörzke—.

Sus acciones fueron calificadas como inaceptables —obviamente—, así que la despidieron y hasta está pensando mudarse a Rusia, porque ha recibido amenazas de muerte en Hungría. La ironía es que por causa de esas amenazas y en respuesta a que su reputación "quedó destruida de manera injusta", Petra está demandando a Facebook por difamación y peor aún, a Osama Abdul Mohsen —uno de los sujetos a los que pateó— por ser instrumento del "engaño mediático".

"Él [Osama] cambió su testimonio, porque primero dijo que los policías fueron quienes lo agredieron, pero ahora dice que fui yo la responsable. Mi esposo quiere probar mi inocencia. Para él es una cuestión de honor."
Por supuesto, la evidencia está completamente en contra de Petra y sobran videos para demostrar que ese honor del que tanto presume, simplemente no existe.