
No importa si la nueva película de Steve Jobs es una biografía fiel a la realidad o aderezada con mucha ficción, lo importante —por lo menos para los productores y el estudio— es que las audiencias no están pagando por verla.
Un reporte de Re/Code señala que este fin de semana, después de su estreno nacional en Estados Unidos, la película apenas recaudó $7.3 millones de dólares y se posicionó en el séptimo lugar de la taquilla, después de Hotel Transylvania 2 y Paranormal Activity: The Ghost Dimension.
Nick Carpou, jefe de distribución local de los estudios Universal dijo al periódico Variety que van a seguir apoyando a la película a pesar de las críticas.
Esto no será una tarea fácil, ya que el estudio debe luchar contra el escepticismo de los espectadores, el hecho de que hay otra película en cartelera titulada Steve Jobs: The Man in the Machine, y las malas críticas de aquellos que aún recuerdan el Jobs interpretado por Ashton Kutcher.
A todo esto se debe sumar toda la oposición de la viuda del personaje que inspiró la película, Laurene Powell Jobs, quien conjuntamente con amigos de la familia ha estado trabajando activamente para boicotear la película, al mismo tiempo que Tim Cook le pidió a sus trabajadores que se dejaran guiar por la opinión de quienes sí le conocieron y el ex presidente de Apple John Sculley dijo que había sido muy "negativa".
Joe Nocera, columnista del New York Times, escribió que aunque el nombre del actor suena como un nominado al premio Óscar, los elementos de ficción que integró el guionista Aaron Sorkin podrían haber afectado el trabajo de todo un equipo. Por ejemplo, en la película hay una escena en la que Steve Jobs y Wozniak tienen un enfrentamiento en el que Woz acusa a Jobs de haberse llevado el mérito de sus creaciones, algo que según Wozniak, nunca sucedió.