Este médico dice que su técnica, llamada El Agarre, hace que el bebé tenga más comodidad y en consecuencia, que cualquier malestar se sienta menos intenso —suponiendo que no tenga alguna enfermedad o molestia mayor… ni hambre, ni sueño—. La idea es simple: hay que cruzar los brazos del pequeño frente a su pecho, sostenerlos con tu mano y al mismo tiempo darle soporte a su barbilla con tu pulgar y el índice.
Mientras tanto, debes usar la otra mano para sostener la cadera del bebé desde las nalgas —pompas, asentaderas o como quieras llamarles—, procurando mantenerle sus piernas un poco elevadas y de preferencia, sacude ligeramente esa parte, como si lo estuvieras arrullando. Algo muy importante es que el bebé tiene que estar inclinado hacia adelante unos 45° o el truco no será tan efectivo.
Así que ahí lo tienes, para la próxima que quieras dormir a un bebé —sea tu hijo, un sobrino o el bebé de tu vecina— y esté llorando, es mejor usar una técnica profesional, en lugar de pasearlo en coche para ver si se arrulla.