La nueva teoría indica que la Tierra y la Luna están creadas del mismo material. Se dieron cuenta porque cada planeta tiene una composición química única que los distingue uno del otro. Siguiendo esta regla, si la Luna fuera un pequeño planeta (Tea) que rebotó con la Tierra, su composición sería distinta a la nuestra. Pero al analizar 7 rocas lunares —traídas por las misiones Apolo 12, 15 y 17— y compararlas con seis rocas volcánicas terrestres —de Hawái y Arizona—, notaron que todas tienen la misma firma química en sus átomos de oxígeno.
Por lo tanto, el grupo de Young creó una nueva teoría en la que el choque entre Tea y la Tierra —hace 100 millones de años— no fue un rozón, Tea y la entonces joven Tierra chocaron de frente.
“Tea se mezcló a fondo tanto en la Tierra como en la Luna y se dispersó entre ellos uniformemente”, dice Young.
“Esto explica por qué no vemos una firma diferente de Tea en la Luna en comparación con la Tierra”.
Los restos del choque formaron una nube que siguió la gravedad de la masa de ambos planetas. La nube se fue condensando hasta que se formó el satélite natural que hoy vemos cada noche.