Hace 30 años tomar fotografías no era tan accesible y sencillo como ahora, por eso las personas pensaban mucho en qué momentos querían preservar. Para este padre y su hijo se hizo tradición sacarse una fotografía cada año, mostrando dos cosas al mismo tiempo, que los niños crecen rapidísimo y que nadie te va a amar como un padre —o madre—.









