La opción de crear hijos personalizados aún es muy distante

¿Qué sucederá cuando seamos capaces de malabarear con el genoma humano sin limitantes? La respuesta puede partir de una civilización perfeccionada y equilibrada para terminar en la siniestra utopía de Gattaca o incluso con un desastre inimaginable. Aunque esos escenarios aún parecen distantes en el horizonte de la investigación genética, los primeros pasos parecen estar […]

Por Daniel Dehesa el 3 octubre, 2013 a las 14:23

¿Qué sucederá cuando seamos capaces de malabarear con el genoma humano sin limitantes? La respuesta puede partir de una civilización perfeccionada y equilibrada para terminar en la siniestra utopía de Gattaca o incluso con un desastre inimaginable. Aunque esos escenarios aún parecen distantes en el horizonte de la investigación genética, los primeros pasos parecen estar a la vuelta de la esquina.

23andMe, una empresa de análisis e identificación de ADN acaba de obtener una patente en Estados Unidos que por medio de un proceso de fertilización in vitro permite elegir las propiedades genéticas de un embrión, desde el color de ojos o la pigmentación de cabello hasta la anulación de ciertas enfermedades. Este método es una variante de los servicios que ofrece la compañía, de pronosticar las características de los hijos por medio de complejos estudios, con la obvia diferencia de que los padres podrían elegir la combinación que mejor les parezca.

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Como es de esperar y si consideramos las implicaciones legales y el posible escándalo ético, los representantes de 23andMe aseguran que no usarán la patente, pues supone un acto irresponsable: "Nuestras herramientas tienen muchas aplicaciones y ofrecen un amplio margen de posibilidades, pero eso no significa que los explotaremos de manera arbitraria. Nunca consideramos la idea de alterar la secuencia genética de una persona y no tenemos planes de hacerlo a futuro".

Al margen de las sofisticadas técnicas científicas, los centros de fertilización dan la alternativa de elegir a groso modo el tipo de donador, pero se valen únicamente de historiales médicos e información general, que usualmente dejan atrás importantes detalles médicos. Si 23andMe saca máximo provecho de su patente, suponiendo que tenga los instrumentos necesarios para hacerlo, abriría un nuevo mercado, el cual sin duda provocará reacciones muy polarizadas.

Habría que ver si además de contar con los elementos necesarios, compañías como 23andMe son capaces de controlar las incertidumbres del genoma humano, dado que los científicos siguen sin conocer mucha de su cartografía. El problema más grave es que la experimentación en ese tipo de campos conlleva a prácticas ilegales y por supuesto, el sacrificio de sujetos de prueba.

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