Dennis McGuire, un preso sentenciado a muerte en Ohio, Estados Unidos, sufrió una cruel muerte ayer, jueves 16 de enero, después de recibir una inyección letal cuya combinación de químicos nunca había sido probada en E. U. A. Según reportes revelados por The Associated Press, el prisionero tardó casi 25 minutos en morir, durante los cuales presentó respiración irregular y jadeos y, posteriormente, emitió fuertes sonidos nasales antes de expirar.
Normalmente, en Estados Unidos se utiliza una inyección de pentobarbital para matar a los reos de manera rápida, sin embargo, la compañía encargada de su producción decidió dejar de exportarla para su uso en ejecuciones en 2011. Esta situación obligó a dicho país a utilizar la mezcla de un sedante (midazolam) y un analgésico (Hydromorfona) que no había sido probada en humanos, al menos no hasta ayer.
McGuire fue encontrado culpable de violar y asesinar a una mujer embarazada y condenado a morir; no obstante, nadie esperaba que este episodio se fuera a desarrollar de una manera tan macabra. El abogado de Maguire se refirió a la ejecución como un “experimento fallido y agonizante.” Actualmente, la familia del reo planea demandar el estado de Ohio por la crueldad experimentada en Maguire durante su muerte; sin embargo, Thomas Madden, procurador general asistente del estado, declaró que, aún cuando la constitución estadounidense prohíbe el castigo cruel e inusual, ésta “no confiere el derecho a una ejecución libre de dolor.”