Nintendo se caracteriza por desarrollar sus propias tecnologías sin involucrar agentes externos, pero en la construcción de Wii y 3DS se convocaron ideas de otras compañías y entusiastas, lo que dio pie a las consolas que ahora conocemos. El problema es que según la suprema corte de Nueva York, el gigante de Kyoto no dio crédito –ni pagó regalías– a los autores legítimos del método para ver efecto 3D sin necesidad de gafas.
El lío legal comenzó hace dos años cuando Seijiro Tomita, quien laboró durante 30 en Sony, acusó a Nintendo de violar su patente, pero más allá explicó que “el robo se dio de manera flagrante” pues asegura haberse citado en 2003 con los altos ejecutivos de la compañía nipona para mostrar su idea, la cual por cierto “rechazaron al instante”.
Por su parte Nintendo cuenta que el demandante era sólo uno de muchos consultores a considerar durante los meses que inició el proyecto, pero que la propuesta no estaba tan completa en comparación a la de otros ingenieros. “Al final, el 3DS es resultado de un conglomerado de ideas, todas debidamente remuneradas” agregó un vocero de la compañía. A pesar de la réplica, las cortes federales fallaron a favor de Tomita y para darle la razón obligaron a que Nintendo pague $30.2 millones de dólares en compensaciones.