El trimestre que termina trajo muy buenas noticias para Netflix, pues gracias a sustanciales ingresos y muy positivas ganancias, el servicio de televisión a la carta al fin recuperó la inversión de casi $100 MDD que se ocupó en House of Cards.
Y es que tan sólo en lo que va del año, Netflix atrajo a más de 2 millones de usuarios del territorio norteamericano, y otro millón adicional en el resto del mundo. Los analistas financieros dicen que la ironía en esta venerable hazaña es que el éxito de la compañía descansa sobre una casa de cartas, pues la permanencia de los consumidores en esta clase de servicios tiende a ser muy volátil, y de un momento a otro pueden migrar a otras plataformas similares.
A diferencia de otros periodos, éste mostró un aumento en suscriptores en línea; al parecer el negocio físico al fin está pasando de moda
Mientras eso sucede, la firma de Reed Hastings está aprovechando el momento de ímpetu y los números le sonríen. A la fecha retiene 36 millones de usuarios y tiene contemplado cautivar el interés de otros 10 antes de terminar el año; durante el más reciente reporte fiscal tuvo un crecimiento financiero del 25% en comparación al mismo periodo de 2012, y está en vías de expandir su infraestructura a países asiáticos, lo que en consecuencia atraería a una mayor cantidad de compradores y generará un catálogo más robusto.
Aunque los directivos de Netflix son responsables de ese éxito al crear sólidas campañas publicitarias, la creciente oferta de entretenimiento en sí misma es la que se lleva el principal mérito. Además de las constantes adiciones en forma de películas y series de televisión, son los contenidos originales –como House of Cards y la recién estrenada Hemlock Grove– los que están provocando que la gente voltee con curiosidad.
Ahora toca turno a Netflix de retribuir a sus millones de fieles, apresurando la producción de la segunda temporada de tan impactante miniserie política y que nos tiene a muchos en suspenso.