
Irónicamente, aún si se duda de su validez en el mercado global, el Bitcoin es la moneda mejor valuada, con un equivalente de $92 USD por unidad, cuando apenas hace un mes sólo equivalía a $32 dólares. La repentina alza se dio tras un reajuste a la forma de minar este capital encriptado, que ahora es mucho más difícil de conseguir.
A diferencia de una moneda convencional, el Bitcoin apoya su valor en bienes virtuales finitos y muy limitados, fijados en 11 millones. Es decir, cuando todos los mineros (que puede ser una persona común o grandes corporativos) acaben la labor de explotar los depósitos de la moneda, ya no habrá oportunidad de conseguir más –jamás–, sólo comprándolas de otros accionistas a precios estratosféricos.
Pero incluso si todo apunta a un edén financiero para aquellos que participan del Bitcoin, la moneda no está exenta de problemas. Fuera de las dudas de expertos y el hecho de que los bancos mundiales aún no la reconocen, la divisa ha sido víctima de hackeos e inconvenientes técnicos.