
A pesar de, exteriormente, cada uno es un poco diferente, por dentro son idénticos, ostentando el mismo procesador de doble núcleo a 1.7 GHz y 2 GB en RAM. Cabe mencionar que la novedad de los nuevos Droid es que están potenciados por la plataforma X8, un SoC que se complementa con un GPU de 4 núcleos, una unidad de computación contextual y otro núcleo dedicado a los “procesos de lenguaje natural”. Dicho de otro modo, es un sistema que permite gran desempeño sin demasiada demanda de recursos.
Así las cosas, Droid Mini es el sucesor espiritual de Razr M, pues posee un diseño compacto, pero en lugar de heredar la misma pantalla, se actualiza con una Super AMOLED de 4.3 pulgadas. Mientras tanto, Droid Ultra y Droid Maxx comparten estética y ambos apuestan por un display OLED 720p de 5”, además del cuerpo de kevlar que ya se volvió sello de la calidad Motorola. La diferencia entre estos 2 últimos modelos es que Maxx incluye una batería de 3500 mAh, capaz de rendir hasta 2 días de uso intenso después de una carga al 100%. Ultra es más humilde, con su pila de 2130 mAh, pero a cambio tiene un grosor de apenas 7.2 milímetros.
Con este repertorio, no cabe duda de que Motorola tendrá mejores armas para competir contra los catálogos de sus más acérrimos rivales. El único problema es que los 3 teléfonos serán exclusivos de Verizon y, en consecuencia, su distribución está limitada a territorio estadounidense, así que en el resto del planeta debemos esperar por tiempo indefinido. Lo cierto es que para Motorola el acuerdo de exclusividad podría significar una buena oportunidad de recuperar terreno en el ámbito Android y en particular, de reclamar su identidad como creador del término Droid.