
Los productos cosméticos son, en esencia y concepto, algo sumamente artificial. No importa si muchas compañías aseguran que la fabricación de lo que venden tiene una base "natural", la realidad es que para ofrecer la permanencia en la piel que tanto busca la gente, es necesario utilizar una carga de químicos que a veces llega al extremo —eso aplica igual para cremas hidratantes, que para lápiz labial—. Cansada de esa tendencia, a la diseñadora Mary Graham se le ocurrió contrarrestar con unas pestañas postizas basadas en ingredientes genuinamente naturales.

Mary explica que el problema con los productos que se presumen de naturales es que necesitan un mínimo de 1% de contenido de origen orgánico para ganarse la etiqueta. "El clásico debate de qué significa la belleza natural siempre ha llamado mi atención. ¿Pueden los cosméticos crearse de manera convincente para que sean catalogados como un producto realmente natural? Mi objetivo fue construir ese producto, apegándome a restricciones muy exigentes. Todo lo que usé fue creado por la naturaleza. El follaje de un bosque cercano me sirvió para conformar las pestañas, mientras que huevo y nieve formaron el pegamento para fijarlas al párpado.", comentó Graham.

El proceso tomó mucho tiempo —1 hora cada pestaña—, pero parece que valió la pena, ya que estas pestañas vegetales exclaman a gritos "yo si soy ecologista"… o al menos "soy ecologista tan hipster que dediqué más tiempo del necesario a mi imagen arbolosa". Pero dejando atrás las declaraciones de moda, esto demuestra que cuando hay una verdadera intención de apegarse a lo natural, lograrlo es relativamente sencillo.
