Mientras vives, todo es equilibrio y armonía y las bacterias ayudan a algunas funciones de tu cuerpo, como la flora intestinal. Pero en el momento en el que vayas hacia la luz, tus bacterias no dudarán un segundo en empezar a comerte.
Los microorganismos que viven en tu intestino serán los primeros en clavar el diente. También las bacterias de tu piel empezarán a darte apariencia de zombie y las del entorno en el que estés les echarán la mano. Seguirán las bacterias del estómago, los músculos; después el hígado y el bazo, hasta que finalmente lleguen a tu cerebro y corazón.
Aunque hay menos células que bacterias, tu cuerpo vivo tiene las herramientas para defenderse de ellas. Cuando mueras, tu sistema inmunológico también lo hará y no habrá quien detenga a los microorganismos. Además, tu cuerpo frío será mejor ambiente para que las comunidades de bacterias crezcan. Los climas templados no ayudan a su desarrollo, por eso, cuando te enfermas, el cuerpo sube la temperatura.
A menos de que inicie el apocalipsis zombie, ésa será la historia de tu cuerpo, así que ¡disfruta!
