Tan distraídos estábamos con el gigantesco asteroide 2012 DA14 que pasaría muy cerca de nuestro planeta, que una roca de menor tamaño escapó a los radares para estrellarse en las regiones montañosas de Rusia. Dicho evento sentó un precedente, tanto por ser el impacto más grande en 105 años, como por dejar en evidencia la capacidad previsora de las agencias espaciales internacionales. Lo irónico es que científicos de todo el mundo aseguran que ese meteorito provino del cinturón de asteroides y que hay millones de rocas en circunstancias similares.
“Las posibilidades de que vuelva a suceder son muy bajas, al menos en las próximas décadas, pero hay millones de asteroides que podrían tomarnos desprevenidos” explica William Cooke, director de telemetría astronómica de la NASA, agregando que miles de objetos nos visitan cada mes, pero pocos son los que representan una auténtica amenaza. Según estadísticas, sólo 4,700 de los asteroides que viven en el sistema solar podrían afectar de manera contundente a la Tierra, pero siempre existe el peligro de encontrarse con entidades que deambulen a través del cosmos.
Dos astrónomos colombianos descubrieron que el meteorito que recién conmocionó a Rusia es de la misma familia que el que cayó en Tunguska en 1908, “lo que muestra una tendencia en la zona Apollo del cinturón de asteroides de la cual será mejor mantenerse al pendiente”.