Aunque suelen mantenerse al margen para evitar conflictos de interés, numerosos empresarios tecnológicos colaboran con políticos estadounidenses en el desarrollo de reformas y edictos, tanto en papel de supervisores como de directores de coordinación. El propio Zuckerberg tomó parte en un par de enmiendas al plan de educación en Nueva Jersey, además de apoyar al gobernador Chris Christie en su reelección. Dando un paso más ambicioso, el autor de la red social inició una campaña de donaciones para la que el mismo ya dio $20 MDD, junto con otros benefactores que han aportado de 2 a 5 millones. Con tan impresionante capital, la organización espera publicitar ideas que afecten el voto de los ciudadanos, o impulsar iniciativas a gran escala.

Uno de los primeros proyectos será estimular las leyes de migración a favor de extranjeros con amplia experiencia, pues la industria tecnológica en Estados Unidos comienza a carecer de especialistas. Tanto así que semanas atrás arrancó una campaña que invita a la gente a programar e involucrarse más de lleno con el mundo de la computación. El plan apenas comienza, pero ya está atrayendo la atención de celebridades relevantes, como Eric Schmidt de Google, Paul Otellini de Intel y Marissa Mayer de Yahoo!, entre muchos otros.
El desafío de esta novel organización será mantenerse neutral en tendencias políticas y a la vez cumplir sus objetivos, pues su director ha trabajado muy de cerca con demócratas mientras que el líder de estrategias es muy apegado a los republicanos. Convencer a ambos bandos no será tarea fácil pero de lograrlo, la industria tecnológica podría ganar aliados muy poderosos y tal vez repetir la proeza en otras regiones del mundo.