Si la impresión 3D es una revolución, Bre Pettis es su comandante en jefe, pues ha sido uno de los mayores impulsores de dicha tecnología, siempre apostando por hacerla accesible al consumidor promedio. Hace cuatro años, este entusiasta mostró ante los espectadores del South by Southwest Interactive el primer equipo doméstico y ahora, ya todo un empresario, presume un prototipo de escáner 3D que promete ser el complemento ideal para imprimir al instante.
Desarrollado por MakerBot, el Digitizer consiste en dos lásers y una webcam capaces de digitalizar objetos de hasta 8 pulgadas de diámetro en menos de tres minutos. Una vez que termina el proceso, el modelo resultante se puede exportar a programas de diseño para someterse a modificaciones o ser impreso al momento. Pettis dice que todo esto “suena a algo propio de la ciencia ficción pero no lo es, es algo real y en verdad es fabuloso” agregando que su novedosa herramienta servirá para replicar fácilmente toda clase de artefactos, componentes, esculturas y demás objetos. “Si algo se rompe, sólo lo escaneas e imprimes”.
La interesante tecnología estará disponible a finales de 2013 y aunque no hay precio tentativo, es muy probable que cueste casi tanto como una impresora 3D convencional, es decir alrededor de $3,000 USD, un precio elevador para el usuario promedio pero ideal para las pequeñas empresas. A reserva de que la impresión 3D se convierta en una tendencia que cambie la vida cotidiana o que salve la manufactura –como tanto proclamó el presidente Barack Obama– es difícil negar su atractivo y queda claro que dará pie a nuevas tecnologías, tal vez aún más portentosas.