
Después de tantos rumores referentes a la forma y funcionamiento de estos dispositivos, al fin se dijo que además de ser perfectos compañeros para cualquier smartphone, sea Android o iOS, serán equipos independientes, capaces de tomar fotos por sí mismos. Es decir, al conectar QX10 y QX100 a un móvil se gana el beneficio de usar la pantalla del móvil como viewfinder y aprovecharla para manipular la configuración con mayor facilidad; fuera de eso, ambas tienen un sensor, la lente y procesador para hacer capturas y almacenarlas sin necesidad de otro medio.
El director general de Sony, Kaz Hirai, presumió que con estas lentes montables la experiencia fotográfica de alto nivel se vuelve más accesible para toda la gente, gracias a la compatibilidad y facilidad de uso. Y es que al margen de lo que se puede hacer en armonía con un teléfono, este aditamento ostenta controles físicos para ajustar a detalle cada toma, desde el zoom hasta el foco y niveles ISO.

Por sus 105 g de peso, son mucho más portables que una cámara convencional —con excepción de las digitales súper delgadas—, la ventaja es que los contenidos se pueden transmitir directamente al teléfono vía NFC. Aunque ambos modelos cuentan con un gancho magnético, Sony dice que lanzará una funda especial para Xperia que ofrece mayor firmeza al montar la lente.
QX10 y QX100 llegarán a Europa a finales de septiembre y en los meses siguientes al resto del mundo. Sony no habló de precios específicos, pero aseguró que serán muy accesibles.