"Cuando estás comprometido con un dispositivo, no es muy probable que quieras alternar constantemente con otro. Además, hay muchos desafíos que vencer, como encontrar el equilibrio perfecto entre forma, tamaño y funciones". En opinión del directivo, los consumidores no son tan tolerantes cuando rompes con su cotidianidad, por ejemplo, al asaltarlos con docenas de notificaciones al día en su reloj inteligente.

"El veredicto de lo que se espera de un accesorio inteligente todavía está decidiéndose, pero creo que lo más importante es que hay mucho margen para innovar. Lo miro muy similar a un negocio de bienes raíces, porque tienes espacio muy limitado para construir algo llamativo pero si lo haces, cautivas toda la atención".
Bajo la analogía de construcción, lo mejor dentro de la tecnología portable es pensar en estrategias verticales, en lugar de soluciones que abarquen demasiado. Galaxy Gear, por ejemplo, trató de ser un dispositivo multidisciplinario por excelencia, pero al ser tan inclusivo, diluyó las posibilidades de tener identidad. Mientras tanto, Sony SmartWatch se impone como un complemento ideal para el resto de los dispositivos de la marca, aunque está diseñado bajo una filosofía de reloj convencional. Hirai asegura que ese concepto seguirá evolucionando para adaptarse a las necesidades del usuario, siempre en función de la utilidad.