
Su nombre es Kevin Cottam, vive en el pueblo de Rhyl, en Gales —por si gustan visitarlo—, desde hace tiempo es seguidor del jediísmo tras decepcionarse de todas las religiones que imponían reglas. Su pasión por su creencia es tal que todo el tiempo viste como un Caballero de la orden Jedi, y eso también lo ha convertido en toda una celebridad en su localidad.

Sin embargo, no todo es admiración, ser Jedi en un mundo como el nuestro le ha traído problemas. Kevin Cottam confesó que mucha gente lo juzga y ridiculiza por su vestimenta y por nunca soltar su sable. Gracias a eso el ex chef no ha tenido oportunidad de encontrar una pareja estable —ni siquiera un padawan que entrenar—.



Kevin Cottam sólo desea ser aceptado por la sociedad, y que eviten juzgarlo antes de saber las razones por las que profesa tan particular religión. Para él, su religión lo ha hecho mejor persona y aunque no hace caso de los comentarios, le gustaría que la gente se acercará a él en vez de evitarlo. Sin duda alguna, ser Jedi en estos tiempos es más difícil que ser partidario de ISIS.
