
Al parecer, hay una fuerte contienda entre los inversionistas de Microsoft, con un grupo apostando por el regreso de Gates a las riendas y otra facción que trata de reducir la influencia del fundador. En particular, 3 de los socios mayoritarios exigen que la compañía cambie el rumbo de manera radical y para ello, piden que la opinión de los exdirectores se tome sólo como referencia, en lugar de como una asesoría significativa. Apenas hace unos días una agencia noticiosa reportaba que tras bambalinas, varios accionistas de Microsoft expresaron su preocupación de que Gates esté impidiendo el necesario cambio fundamental en las prácticas corporativas.
Cabe recordar que William H. Gates III forma parte de la mesa directiva desde 1981 y a partir de entonces se mantiene como una de las fuerzas dominantes en la toma de decisiones, tanto, que sigue siendo el principal accionista, con 4.52 de los activos. Aunque lleva gran parte de la última década enfocado en sus propios negocios e iniciativas altruistas, no deja de inmiscuirse en parte del desarrollo y por supuesto, en la mercadotecnia.
A final de cuentas, la compañía está tomando un nuevo rumbo, muy al margen de las viejas tradiciones y la perfecta evidencia es que hubo una reestructuración de raíz a mediados de 2013. Además, las decisiones no quedan en manos de una sola persona y si bien la influencia de Gates se deja ver, tiene que convencer a un grupo de asesores, inversionistas y directivos antes de hacer algún cambio.